El Hombre del Saco. El “Sacamantecas” de Gádor

Hola Frikillos. Imaginaros un crimen tan espantoso que dio origen a unas de las leyendas más conocidas en nuestro país.  El Hombre del Saco – o Sacamantecas – en una historia que ocurrió en Gádor en 1910, y os advertimos que es una historia real no apta para todos los públicos.

Como hemos dicho anteriormente nos remontamos a 1910, ante una España desolada, llena de hambruna y enfermedades. Francisco Ortega, “El Moruno” (posteriormente conocido como el Hombre del Saco) sufre las consecuencias de una terrible tuberculosis. Una curandera local le contacta con un malechor que a su vez se hace pasar por un curando milagroso. Su milagrosa cura debe producirse cuando “El Moruno” beba la sangre de un niño y se unte su cuerpo con las “entrañas” calientes del pobre infante.

Bernardo Gonzalez Parra fue la victima de aquel grupo de desalmados. Lo introducen en un saco de tela y se lo llevan. Aun con vida, le clavan un cuchillo y sus entrañas le untan el pecho al tuberculoso.

Leona, murió en la carel a causa de un garrotazo. El Moruno y la curandera fueron ejecutados por tal crimen.

Pero esto es tan sólo el resumen “poco morboso” de la leyenda. A continuación reproducimos el extracto de la información del ABC del 11 de Agosto de 1910. Advertimos de la dureza del extracto que se reproduce a continuacion:

«Gádor es un pueblo de unos 800 vecinos, estación en la línea férrea de Linares a Almería, a 15 kilómetros de esta última ciudad. Un poco más abajo de Gádor está Rioja, otro pueblo de 400 vecinos. En este pueblo, y en una cueva, vivía, miserablemente un matrimonio con su hijo Bernardo González, hermoso niño de siete años.

En Gádor vivía Francisco Leona, de setenta años, viudo, con hijos y nietos y sujeto de muy pésimos antecedentes.

Por dos cortijos próximos viven dos familias. Una de ellas, compuesta de Pedro Hernández y Agustina Rodríguez y sus hijos, José y Julio. La otra la componen Francisco Ortega, el Moruno, y su mujer, Antonia López, con varios hijos.

El crimen

ya de por sí aterreba
El Moruno

El Moruno está enfermo. Es un tuberculoso que ha sufrido varios ataques de disnea. El viejo Leona, además de su fama de hombre malo, la tiene de curandero. La familia del Moruno le consultó sobre la enfermedad de éste.

-Aquel remedio es sencillo para acabar con esos «ajogos»—parece que dijo;—con que beba la sangre caliente de un niño y con que le pongáis después- las mantecas del propio niño sobre la tapa del pecho, ya está curado.

Y a aquellos salvajes se les ocurrió poner inmediatamente en práctica aquel terrible plan curativo.

La víctima fue el niño Bernardo González, de quien antes hemos hablado. Francisco Leona y Julio, provistos de un saco, marcharon en busca del niño. Estaba bañándose con otros dos niños de su edad próximamente en las cercanías de Rioja, cuando llegaron los feroces criminales, diciéndole que iban a coger brevas y albaricoques y que lo llevaban al cortijo de Araoz, donde estaba su hermano; el muchacho los acompañó voluntariamente algún trayecto; mas, bien por instinto, bien porque el feroz semblante de los que habían de ser sus asesinos llevase retratados los miserables y monstruosos propósitos que les animaban, Bernardo quiso retroceder, y furioso el Leona lo cogió, al propio tiempo que ordenaba a Julio que abriera el saco, metiendo en él, con la cabeza para abajo, al inocente niño.

Dadas las vueltas al saco que Julio decía, para que la misma tela sirviera de mordaza, carga el salvaje con el niño al hombro, atravesando barrancos y parrales, hasta llegar donde la repulsiva vieja Agustina Rodríguez los esperaba. También esperaba el Moruno provisto de una olla de porcelana, con la paciencia de un tigre, la hora en que había de ser sacrificada la existencia de un niño que aquellos malvados habían de inmolar.

A las nueve de la noche llegó José Hernández a su casa, donde esperaban los cuatro asesinos, y procedieron al sacrificio del pobre niño. Entre Julio Hernández, su hermano Tose y su infame madre Agustina sujetaron a la desdichada criatura, en tanto que el miserable verdugo, el monstruoso Leona, provisto de una navaja de hoja y filo finísimos, abrió una ancha herida en la parte alta del costado, cortándole las arterias que afluyen al corazón, en tanto que el salvaje Moruno I sostenía junto al borde de la herida la olla donde recogía la sangre de su víctima, que bebió momentos después, como el elixir que había de salvarle la vida.

Terminada la monstruosa operación, y, quizá, con vida todavía el pobre niño, pusiéronse a discutir quién había de trasladarlo a la sepultura eme de antemano habían buscado.

Este crimen aterro a los vecinos
Recorte de prensa del horrendo crimen

El tío Leona, director de aquella banda de asesinos sin entrañas, quien en la extracción de la sangre tuvo un poderoso auxiliar, puesto que el derramamiento que había de existir al abrir el cuerpo del niño era infinitamente menor, armado de una navaja barbera, llamada vulgarmente verduguillo, abrió aquel cuerpo infantil con la ayuda de Julio, que para mayor comodidad del empedernido criminal sostenía los bordes de la atroz herida, extrajo las substancias que según su bestial ciencia habían de hacerle recuperar al Moruno la salud perdida.

Y ante aquel horripilante cuadro, ante tan atroz espectáculo, que puede ofrecer el cuerpo de un niño abierto en canal, Francisco Ortega se colocó en el pecho un emplasto de aquellas mantecas.

Nueva infamia

Los sanguinarios Leona, Julio, José y seguramente Agustina, hecha la operación, trasladaron al niño Bernardo al barranco del Jalbo.

Aquellos criminales pensaron, sin duda en desfigurar la cara del muchacho, y colocando el cadáver en un hoyo, y sin el menor respeto para el cadáver de su víctima, le machacaron la cabeza atrozmente, dejando pegada a las piedras la masa encefálica de aquella cabeza rubita, que tantos mimos recibiera en vida de sus desgraciados padres.

Todos los procesados, a excepción del Francisco el Moruno, están ya convictos y confesos, y, por lo tanto, se ha desvanecido el temor que el público abrigaba al principio de que el odioso crimen quedara impune.

La vieja Agustina no ha puesto todavía de manifiesto la cantidad recibida de Antonio López, mujer de el Moruno, a cambio del terrible sacrificio, porque sobre ello hace mostrado hasta aquí impenetrable; pero, según Julio, el precio de su hazaña ha sido la cantidad de tres mil reales, que son los que han servido de pago a estos feroces sicarios, después de la perpetración de su delito infame, de su delito espantoso, que no se justifica ni por todo el oro del universo»

¡¡ Feliz Cumpleaños Conan !!

Y es que el Cimerio más famoso que ha pasado por Almería cumple 34 años.  Felicidades Conan !!

Poco ha pasado desde la era de Hiboria hasta nuestro dias. Quién les iba a decir a aquellos guerreros Aquilonios que la iba a liar parda convirtiendo al jovencito Jorge Sanz en uno de los bárbaros más bestias de la historia; y es que por mucho que pase el tiempo, la peli del Schwarzenegger (Chuache para los amigos) no ha envejecido prácticamente nada. Por Crom ! Ni el mísmisimo Jason Momoa le hizo sombra allá por el 2011. Viva Conan !!

“…con el tiempo, él se convertirá en un Rey por su propia mano… pero esa es otra historia”… a ver quien es el “guapo” que se atreve a contradecir a Akiro.

Pues eso, que soplamos las velas por el Cimerio y su grata estancia por paisajes almerienses, ya que sin los espadazos de Conan por el desierto de Tabernas y por la playa de Monsul, quizás hoy el panorama cinematográfico sería bastante más triste; si el mismísimo Spielberg se inspiró en este film para su Indiana… pero esa también es otra historia.

Pero al turrón, las imágenes de Conan en Almería que es lo que nos interesa.

¡¡ Que maravilla de Paisajes !! Que maravilla Yasimina !! Nos dan ganas de hormonarnos y ponernos a repartir espadazos a diestro y siniestro por el desierto de Tabernas. Y aunque Cuenca también tiene su parte de protagonismo en el film, queda más que patente nuestra joya natural de plató cinematográfico.

Hay que ver lo bien que se conserva Conan para tener 34 tacos de nada.

Por cierto, se rumorea que Universal Paramount esta detrás de nuestro amigo Schwarzenegger para que vuelva a ser el Cimerio justo cuando termina esta primera película… pero esto también será otra historia…

Vislumbrando el horizonte almeriense desde su trono
Conan El Barbaro. (Haciendo como que piensa)