El Hechicero de Piedras Blancas

Hola de nuevo frikillos, hoy el cuerpo nos pide misticísmo a full, así que nuevo post para nuestra sección “El lado Oscuro”. Y hoy nos ponemos más místicos que nunca, de hechiceros, brujas y un batiburrillo de animales en un cortijo va la cosa. Así pues, al meollo, cogemos nuestro botijo temporal y nos transladamos al S.XVIII a conocer a Leorro, que vivia muy cerquita las Tres Villas, y al que la Inquisición le procesó por hechicería y malas artes.

Nos desplazamos al año 1746, a la cortijá de las Piedras Blancas, donde vivía Gabriel Diaz, alias “Leorro” con su mujer y dos hijas. Huraño, poco amigo de sus vecinos, en muchas ocasiones irrascible, e incluso bastante irrascible es como describen las crónicas a este vecino de Piedras Blancas. No era de extrañar pues, que sus propios vecinos achacaran su comportamiento a Belzebú (alias el demonio), y a su relación familiar directa con esta.

Cuenta la leyenda, que una noche, uno de sus no queridos vecinos, andaba cerca de la casa de Leorro en eso que escuchó unos ruidos muy siniestros que salían de su casa. Extrañado este vecino, escondiose detrás de arbusto que cerca de la casa estaba y atento no quitó ojo a lo que en esa casa. Estupefacto, vio como el ruido cesó, y de la casa salieron una zorra, un caballo y tres perros pequeños. Altamente extrañado, este vecino, decidio asomar su cabeza por el ventanal de aquella casa; una sola vela iluminaba aquellas habitaciones en el suelo. En la mesa sólo vino y agua habia; ni rastro de Leorro y sus cinco hijos.

Volvió a esconderse nuestro vecino detrás de su arbusto, cuando pasado un buen rato la luna ya estaba en su ocaso, cuando vio volver  a los cinco animales. Metierosen en la casa, y volvieron las risas de los niños.

Dejó este vecino pasar los dias, hasta que un dia vio a la mujer de nuestro Leorro; envalentonado nuestro vecino se dirigió a ella, y con la gallardia que el vino casero le había proporcionado, le preguntó por los hechos de aquella noche, y lo más importante, quien era el quinto animal, ya que la familia de Leorro sólo tenía 4 miembros. La mujer ni corta ni perezosa le confesó que por la noche se convertían en animales, tal cual.

De la identidad de la quinta persona poco pudo decirle a este vecino, sólo le “dejó caer” que mientras el andaba espiando a vecinos por las noches, su mujer se aburría en casa y jugueteaba con fuerzas más allá de su comprensión.

Cuentan además los vecinos que, en una puesta de sol, mientras Leorro era increpado por sus semejantes, su mujer apareacio levitando en el horizonte, el sol quedó a oscuras, y cuando la mujer tomo tierra de nuevo, la luz nuestro astro rey, volvio a brillar con fuerza habitual.

Pero no pasaron ajenos estos hechos a la todopoderosa Inquisición. Incluso llegaron a judgarlos con la dureza de la época. Pero no pudieron darle su mortal veredicto, ya que cuando los guardias que custodiaban su casa entraron, sólo encontraron plumas en el suelo.

Y de la familia poco más se supo.

Cuenta la leyenda que, coincidiendo con los soltiscios de verano, 5 animales  se reunen en cerca de los parajes de aquellá cortijá para festejar el cambio de estación.

Damian Requena

Licenciado en Com. Audiovisual. Especialidad en Publicidad y Ficción. Empedernido del cine, las series, cómics y fantasía en general.

2 thoughts on “El Hechicero de Piedras Blancas

  1. Leorro eligió muy bien a la bruja de su mujer, gracias a sus hechizos, la inquisición no pudo rematar su faena y…en breve nos visitarán para que pasemos un buen verano!!

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