La Casa Encantada

Uhh frikillos, después de nuestra misteriosa desaparición estival (no es que nos abducieran los marcianos o encontrasemos las puertas del averno en Macael, más bién es que estabamos engandulaos perdios…) retomamos temporada cual serie mala del aparato catódico. Pues bien, hoy vamos a hablar de algo que dá mucho Yuyu, miedito, cague, que sus vais a giñar las patas abajo… y no, no vamos a hablar de Puigdemont.

Corría el año 1875, muy cerca de la catedral, llena de majestuosidad una vivienda de dos plantas. Una mansión de aquellas pintorescas del S.XIX, y que aún hoy sus muros cuentan las antiguas y espeluznantes leyendas.

Esta es una historia que comienza con un nuevo adinerado matrimonio en la nobleza de Almería, cuya gran fortuna familiar les llevo a construirse una majestuosa mansión en la zona más concurrida de la ciudad. Pero nunca volvieron a ser los mismos…

A los dos meses, viéronse obligados a abandonar el hogar que tanto esfuerzo les había costado, numerosos vecinos hablaban de los extraños ruidos que por allí se escuchaban, los rumores se extendieron por doquier, la extraña leyenda de que aquella casa estaba encantada se había extendido por toda la ciudad.

Y favorecía nada estas historias fantasmales que dicha vivienda lindara en su parte posterior con el antiguo cementerio que albergaba la catedral. Los niños evitaban pasar por la zona, los perros aullaban temerosos cuando sus dueños los paseaban cerca de aquel lugar e incluso se especulaba que aquella vivienda estuviese poseída por fantasmagóricas presencias sobrenaturales.

Hasta que llegó “El Belga”, un importante minero no temeroso de aquellos fenómenos y burlante de ritos y leyendas, y estableció la sede central de su compañía allí.

Pero no tardaron mucho en darse cuenta aquellos pobres mineros de que algo raro ocurría; sus neceseres se movían solos, las paredes chillaban y aquellas viejas tuberías emitían lamentos en otros idiomas. Hasta tal punto corrió la paranoia entre los mineros, que el Jefe Belga ordenó que tres de ellos permanecieran una noche en la mansión para cerciorarse que no se tratará de gamberros.

A la mañana, sólo encontraron a dos mineros ciegos y mudos, con las lenguas negras  como el carbón. Sólo supieron a través mendigos cercanos a la catedral que cuando al sonar de las doce horas del reloj de la catedral, extraños gritos llenaron aquella mansión.

Tres exorcismos después, y tras hallarse en la total quiebra, El Belga se quitó la vida en aquellos muros.

Se cuenta que joven matrimonio, del que nunca más se supo, en realidad nunca abandono la casa, y que a día de hoy, sus espíritus moran por sus paredes. Lo único cierto es que cada 13 años, se escucha el pico de un minero en el sótano de aquella vieja casa junto a la catedral de Almería.

 

 

Damian Requena

Licenciado en Com. Audiovisual. Especialidad en Publicidad y Ficción. Empedernido del cine, las series, cómics y fantasía en general.

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